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¿CREES QUE SABES RESPIRAR?

No existe ninguna actividad humana más importante que la Respiración. Aprende a Respirar correctamente, mejorando tu salud, calmando tu mente y reduciendo así la Ansiedad y el Estrés.

¿Qué es lo primero que hicimos al nacer? Inspirar; introducir aire en nuestros pulmones y ponernos así en contacto con el mundo. ¿Y qué es lo último que haremos cuando abandonemos la vida? Pues expirar, soltar un último aliento que marcará el fin de nuestros días.

Una persona puede estar sin beber varios días y sin comer durante semanas. Pero sólo podemos estar unos pocos minutos sin respirar. En cambio, es a lo más básico e imprescindible de nuestras vidas a lo que menos atención le prestamos.

La mayoría de las personas utilizamos sólo una décima parte de nuestra capacidad respiratoria. En general respiramos mal, algunas personas muy mal. Y eso se debe sobre todo a la falta de información sobre los beneficios de una Respiración consciente y de calidad.

Como respiramos de un modo automático, nos olvidamos de que podemos regular de un modo consciente la respiración y con ello mejorar mucho nuestra calidad de vida.

Es realmente hermoso ver respirar a un bebé. Si le observas, verás como su abdomen asciende y desciende con cada respiración y fluye fácilmente sin obstáculos ni tensiones. Esta es la forma natural y más beneficiosa para el organismo.

Durante el crecimiento abandonamos ese modo de respirar profundo y utilizamos una respiración superficial, rápida, arrítmica, por la boca en vez de por la nariz, en la que prácticamente sólo utilizamos la parte alta del tórax…


El no expandir los pulmones plenamente tiene como consecuencia una pobre oxigenación celular, lo que nos lleva a acumular toxinas en nuestro organismo que no se eliminan. Esto nos ayuda a sufrir una serie de trastornos: problemas cardio-circulatorios, gases, nerviosismo, falta de concentración, falta de energía, cansancio, desgana, envejecimiento prematuro…

La buena noticia es que podemos aprender a respirar correctamente. Tenemos que aprender a respirar de nuevo.

Los Beneficios Físicos son muchos y te ayudarán a tener una vida de mayor calidad, como por ejemplo mejorar el funcionamiento de los órganos, mejorar la combustión de las grasas que te ayudará a eliminarlas de tu organismo, una mejor circulación de la sangre y eliminación de toxinas, mejora de la digestión, ralentiza el envejecimiento, aumenta tu energía vital, mejora tu concentración, etc.

Los Beneficios para la Mente y los Estados Anímicos no son menos importantes.

¿Te has dado cuenta de que cuando te pones nervioso, sientes ansiedad o estás asustado, tu respiración es corta, rápida, irregular y utilizas sólo la parte alta del pecho? En cambio, cuando estás relajado la respiración se vuelve lenta y más profunda.

Entonces es obvio que existe una relación entre la mente y la respiración; podríamos conocer nuestro estado anímico en un momento determinado por el modo en que estamos respirando. Compruébalo por ti mismo.

De esto podemos deducir que si nuestras emociones influyen en la respiración, controlando nuestra respiración podemos controlar la mente. Es decir, un cambio en el proceso respiratorio puede ayudar a controlar o eliminar estados emocionales no deseados.

 Existen tres Tipos de Respiración: abdominal, intercostal o torácica, y clavicular.

 La respiración profunda o completa, es la que normalmente se utiliza en las clases de yoga, e integra las tres anteriores.

Respiración abdominal: Túmbate en el suelo sobre una colchoneta o similar. Separa ligeramente las piernas entre sí, y aleja un poco los brazos del tronco. Tienes que sentirte cómodo. Sitúa tus manos sobre la barriga entrelazando suavemente los dedos entre sí. Inspira lenta y profundamente por la nariz, e intenta inflar la barriga como si fuese un globo. Si lo estás haciendo bien, el abdomen, al elevarse, deberá separarte las manos.

Al exhalar, deshincha “el globo” y los dedos deberán de volver a juntarse. Tranquilo, es cuestión de práctica.
Es una respiración muy relajante, que te ayudará a eliminar tensiones y a sentirte mucho más tranquilo. Con sólo controlar bien este tipo de respiración podrás descansar mejor y rebajar tu ansiedad.

 Respiración torácica: En la misma posición, sitúa tus manos a ambos lados sobre las costillas y respira con profundidad. Al inspirar tendrías que sentir que tus costillas se elevan y ensanchan hacia los lados. Al espirar vuelves a la posición inicial. Es más difícil que la anterior. Es una respiración más incompleta que la anterior.

Respiración clavicular: posa tus manos sobre la clavícula un poco por encima de tu pecho y observa como al inspirar esa zona se sube y al espirar se baja.

Es la respiración más superficial de las tres, es pobre y requiere mucho esfuerzo para introducir poca cantidad de aire.

Respiración profunda, completa o yóguica: Es la suma de las tres anteriores. Al inspirar, primero se realiza la abdominal, luego la intercostal y por última la intercostal, pero todo en un solo movimiento que las enlaza a las tres. Al exhalar, el aire se elimina en el orden inverso. El ejercicio debe ser continuo y rítmico, en un solo movimiento.

Es la más beneficiosa, ya que estamos empleando al completo toda nuestra capacidad respiratoria.

En la práctica del Yoga, además de la respiración consciente, se practican técnicas respiratorias más específicas, que se conocen como Pranayama. Los ejercicios de respiración yóguica enseñan a controlar el prana (energía vital) y, por tanto, la mente.