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PICOS DE EUROPA

Entre desfiladeros, cascadas y profundas gargantas, los Picos de Europa serán tu isla de piedra en la que aislarte del mundo.


Cuando visité por primera vez los Picos de Europa supe que una parte de mí se quedaría para siempre entre sus impresionantes montañas y desfiladeros. Y es que en el Parque Nacional de los Picos de Europa, con sus montañas surgiendo entre las brumas y los más importantes bosques atlánticos de Europa, te sentirás hipnotizado por su mágica belleza.

Nada te ofrecerá tanto en tan poco espacio como los Picos de Europa. En las áreas más elevadas se encuentran pequeños neveros con nieve todo el año. Y gracias a su proximidad de la costa, los Picos de Europa te ofrecen también la oportunidad de disfrutar del mar, la playa y de los preciosos pueblos marineros de Cantabria, famosos por su exquisita gastronomía.

Tanto en las rutas a pie como en los desplazamientos en coche, te verás conteniendo la respiración al contemplar los desniveles tan abruptos de su salvaje geografía. En algunas zonas de los Picos de Europa, como son los desfiladeros del Cares, los Beyos y La Hermida, te encontrarás diferencias de altitud de hasta 1500 metros en menos de 2 km. Los Picos de Europa son un vaivén de gargantas, valles, barrancos, desfiladeros…

Con los tres macizos que los delimitan y su extraordinaria cantidad de ríos, fuentes naturales, cascadas y lagos (entre los que destacan los de Enol y la Ercina), entenderás que los Picos de Europa son un paraíso natural de inigualable belleza. Bosques de hayedos y robledales en los que latir con el verdadero ritmo de la Vida, disfrutando de la luz que juega entre las ramas que se mecen suavemente sin importarles tu presencia…

Y si te gusta contemplar la vida animal en su hábitat, no tendrás ojos para nada más. En los bosques de los Picos de Europa abundan los jabalíes, ciervos, zorros, corzos, visones, ardillas, gatos monteses, etc. En los cielos reinan las aves: águilas reales, buitres leonados, alimoches… y sobre todo el Urogallo. Y en los ríos de los Picos de Europa viven nutrias, salmones, truchas…

Desde los numerosos miradores pueden disfrutar de unas vistas espectaculares de los Picos de Europa: el del Puerto de Panderrueda, el de Valdeón, el de la Reina, el de Tombo, el Mirador de Piedrashitas… hay decenas de ellos. Desde el de Camarmeña tendrás una visión perfecta del Naranjo de Bulnes, tan importante en la historia del alpinismo español. Y uno de los mejores es sin duda el Mirador del Cable, desde el que se accede a través del teleférico de Fuente Dé, y que con sus 1840 metros de altitud nos ofrece una preciosa vista de muchas cumbres de los Picos de Europa.

Y qué no alabar de sus pueblos, repartidos por las tres provincias que comparten el Parque de los Picos de Europa: Potes, Cosgalla y Linares en Cantabria. Cangas de Onís, Arenas de Cabrales y Sotres, en Asturias. Riaño, Posada de Valerón y Oseja de Sajambre, en León. Ellos son sólo una pequeña representación de estos preciosos pueblos de piedra. El buen gusto –y sobre todo la buena comida- se respira en todos los rincones de los Picos de Europa.

A mí me gusta especialmente Cangas de Onís, que además de sus monumentos, gastronomía y de estar a muy pocos kilómetros del Santuario de Covadonga, tiene muchos restaurantes, sidrerías, y un buen ambiente nocturno. Y hablando de comer… ¡no podrás parar! Los famosos quesos de los Picos de Europa, unos chorizos o setas “al cabrales”, los embutidos, las exquisitas recetas de carne… comida casera acompañada de una botella de “sidrina” y reposada con un buen orujo.

Y no lo dudes, parte del encanto de una escapada a los Picos de Europa es disfrutar de sus casas de turismo rural y de sus peculiares hoteles rurales que parecen verdaderos castillos enclavados en la belleza de la montaña.